El mensaje con una ideología explícita obligó a evacuar todas las áreas de universitarias. A pesar de que se confirmó que no había explosivos en ninguno de los edificios, el temor continúa.
Un mail que llegó a varias dependencias de la Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp) -entre ellas la Facultad de Humanidades y Arquitectura- desencadenó un fuerte operativo de seguridad por una amenaza de bomba. Cerca de las 16 docentes, nodocentes, y estudiantes fueron evacuados de la institución a la espera de que el personal policial revisara las instalaciones.
Tras finalizar las tareas de inspección y control, la Dirección de Explosivos de la Policía Bonaerense confirmó que no se detectó ningún elemento que representara un riesgo para la comunidad. Sin embargo las clases no se retomaron hasta el día siguiente.
El mail tenía una carga ideológica explícita donde expresaba que “el grupo detesta las universidades y los universitarios por ser lacras zurdas y feministas, por eso los exterminaremos y los haremos pagar con sangre”. Y en la misma línea aseguraba: “Dentro de muy poco los explosivos detonarán y cuando esto ocurra yo iré a la escena armado listo para disparar a todos los que intenten huir de la catástrofe y también atropellarlos con mi coche“.
Lo particular es que la Unmdp no fue la única que recibió este correo: “Nos enteramos después de que también ocurrió en otras universidades nacionales en simultáneo, lo que agrega más confusión y preocupación”, declaró Enrique Andriotti Romanin, decano de la Facultad de Humanidades, en diálogo con Extra 102.1
Respecto a la respuesta de las autoridades a la amenaza, aseguró que “actuamos como corresponde; la Universidad tiene sus protocolos. Conversé rápidamente con la rectora, que es la máxima autoridad, y nos indicó cómo seguir. Lo que hicimos fue llamar a las fuerzas de seguridad para que tomaran el control de la situación y desalojar el Complejo Universitario. Eso generó un gran movimiento de estudiantes, docentes, nodocentes y personas que estaban en el lugar. Tendremos que ir mejorando, por si estas situaciones vuelven a repetirse, para hacerlo más ordenado. Pero se hizo rápidamente y se demostró que la Universidad está preparada para situaciones como estas, que no ocurren habitualmente”.
Por otro lado, con la denuncia realizada, la investigación ya está en curso. “Somos optimistas, creemos que hoy tecnológicamente se pueden rastrear y somos respetuosos de las instituciones del Estado. La policía tiene que ocuparse de encontrar quién está detrás de esto, pensando que no pasó sólo en nuestra Universidad: hay algo organizado”.
Mientras tanto, “seguiremos trabajando, en condiciones no de normalidad porque estamos atravesando un conflicto universitario, pero sí demostrándole a la comunidad que nuestra vocación es estar con las aulas abiertas, todos dando clases y no dejándonos asustar por las personas que procesan las diferencias o que creen que de esta manera pueden conseguir algo contra la Universidad Pública“, sentenció.
La mismas palabras llegaron a los mails instituciones de la Universidad Nacional de Quilmes, la Universidad General Sarmiento y la Universidad Nacional de La Plata. “En algunas instituciones actuaron de la misma manera que nosotros y otras decidieron no darle la entidad que le dimos nosotros. Esto tiene que ver con que tampoco estamos acostumbrados, hoy, a recibir amenazas de este estilo. A mí me pareció algo extraño, pero no me deja de preocupar que, en un contexto de creciente violencia como está ocurriendo en Argentina, estas cosas puedan tener efectos reales“, reveló Romanin.
Estos mensajes con un lineamiento ideológico y político explícito ponen el foco en la violencia discursiva que se reproduce en ciertos sectores de la sociedad. “De hecho, los que firmaron el mail se identificaron como grupos de ultraderecha y discuten contra lo mismo que desde el poder se discute. Era cuestión de tiempo que alguien, siguiendo el discurso presidencial de Milei, dijera que si en la Universidad Pública es donde está la casta, los que no quieren trabajar y son todos corruptos, decidiera empezar a amenazar. La pregunta es cuánto falta para que alguien quiera realizar una acción directa; ese es el temor que yo tengo”.
No obstante, agregó: “Ojalá no estemos en una antesala donde haya personas que, influenciadas por el discurso de odio, terminen tomando decisiones de amenazar, amedrentar y pasar a la acción contra todo aquel que está ubicado en un lugar distinto”.





