La tradicional celebración en honor al patrono del pan y el trabajo tendrá lugar este viernes. En la previa, los puesteros enfrentan el mal tiempo mientras ultiman los preparativos para recibir a miles de peregrinos.
Ni la lluvia ni el viento frenaron los preparativos para una de las celebraciones religiosas más convocantes de Mar del Plata. A horas de la festividad de San Cayetano, los puesteros comenzaron a instalar sus estructuras alrededor del santuario, ubicado en Moreno al 6700, con la expectativa puesta en que miles de fieles acompañen la tradicional procesión para pedir “paz, techo, pan y trabajo”.
“Esperemos que haya trabajo, que termine esta lluvia y a laburar, no queda otra“, resumió Omar, mientras terminaba de armar su puesto. Como cada año, venderá espigas y artículos de santería. “Se arma bajo la lluvia como sea”,
El panorama se repite entre los feriantes, que desde temprano enfrentaron las complicaciones del tiempo para llegar con todo listo al viernes. Jorge Manuel, que también ofrecerá productos de santería, fue contundente sobre la situación: “Terrible”. Mientras observaba el cielo cubierto, estimó que las espigas rondarán los $1.000, aunque el valor definitivo dependerá de cada puesto.
La expectativa está puesta no solo en las ventas, sino también en que el tiempo acompañe. “Que todos podamos trabajar un poco, que haya buen clima, que la gente acompañe y que sea una fiesta como todos los años“, expresó Carlos, otro de los vendedores que ofrecerá imágenes, figuras y llaveros religiosos.
Entre quienes participan por primera vez aparece Gustavo, que llegó con espigas y la idea de sumar tortas fritas. Además de lidiar con el mal tiempo, señaló algunos inconvenientes en la zona. “Anoche era la boca del lobo, hay tres focos que ninguno prende“, cuestionó en referencia a la falta de iluminación sobre la cuadra donde se instalan los puestos.
Los más experimentados tampoco escaparon a las consecuencias del temporal. Norma, que desde 2001 vende comida en la celebración, contó que el viento destrozó uno de sus gazebos apenas unas horas antes. “Con lluvia ya arrancamos mal, pero bueno, ¿qué va a hacer? Hay que seguir”, dijo. En su puesto ofrecerán choripanes, empanadas, hamburguesas y tortas fritas para recibir a los peregrinos.
Con los gazebos asegurados, las espigas listas y los puestos terminando de tomar forma, los vendedores comparten un mismo deseo: que el clima dé una tregua y que la multitud vuelva a convertir la festividad de San Cayetano en una jornada de fe, encuentro y trabajo.





