Ocurrió en el barrio San José. La jubilada fue derivada a una clínica privada por sus problemas cardíacos, pero se negaron a atenderla debido al reclamo salarial de los trabajadores.
Un violento y traumático asalto se registró en la noche del sábado en el barrio San José, cuando dos motochorros les pusieron un arma en la cabeza a una joven de 27 años y a su abuela de 80 y les robaron un Fiat Uno.
El hecho ocurrió alrededor de las 22 en Laprida al 2900, en el momento en que los delincuentes circulaban con las luces apagadas e interceptaron a la conductora, quien trabaja como repartidora de una pizzería y era acompañada por la señora mayor, como acostumbran.
A pesar de que en principio había esquivado el rodado que se desplazaba en contramano, los delincuentes las siguieron y cuando ella creyó haberlos perdido, detuvo la marcha. En ese instante, fueron sorprendidas por los sujetos, que las obligaron a descender del vehículo a punta de pistola.
Si bien los agresores se dieron a la fuga sin agredir físicamente a las mujeres, la jubilada padece afecciones cardíacas y a partir del angustiante momento debió ser trasladada al Hospital Mar del Plata -ex Español-, donde denuncian que no fue atendida por el reclamo salarial de los trabajadores y únicamente “le ofrecieron un vaso de agua y la dejaron sentada sola en una habitación”. Por fortuna, se encuentra fuera de peligro.
Por fuera del robo y el estado de salud desencadenado por la brutal agresión, los ladrones no se percataron de que el teléfono de la víctima había quedado adentro del auto, lo que permitió encontrarlo abandonado y con la llave puesta a los 30 minutos en San Cayetano y Génova, en el barrio Parque Palermo.
Sin embargo, los objetos de valor, como el teléfono, el matafuego, el sensor de la alarma y otros elementos personales que se encontraban en el Fiat Uno, fueron sustraídos y no pudieron ser localizados, al igual que los motochorros.
“Mar del Plata está sufriendo una serie de delitos impresionantes y es tierra de nadie. Hasta cuándo los ciudadanos vamos a seguir soportando. Cómo puede ser que tengamos que acostumbrarnos a vivir así, que no haya pena al delito y que haya que conformarse con salir vivos. Deberíamos convocar una marcha en la Municipalidad exigiendo seguridad”,





