Sol contó la historia que terminó con la muerte de su madre. “Tardaron días en llevarla a un lugar con Unidad Coronaria. Es la deshumanización del sistema de salud”.
Otra muerte describió el presente de la salud en Argentina: falta de recursos, deficiencias por no contar con la cantidad de personal adecuada y una burocracia que no solamente demora como siempre, sino que además se agrava con la crisis en las mutuales. Todo suena a excusa cuando se vive en carne propia: Sol tuvo que despedir sola a su madre –Silvia González de 56 años– en La Plata, el mismo día que la trasladaron y falleció.
“El día lunes 27 de abril mi mamá sufrió un infarto. Al determinarse que debía quedar internada en una Unidad Coronaria, el hospital solicitó a Ioma su traslado a una clínica que contara con dicha complejidad. La obra social buscó una cama durante horas hasta ofrecer una en la ciudad de Berisso, a más de 350 kilómetros de nuestro hogar, por lo cual nos negamos. En lugar de resolverlo la mandaron a un sanatorio con una terapia intensiva precaria”, comienza su relato Sol.
En el nosocomio que quedó internada le pidieron que le lleve la comida a su madre, a Sol, desde su casa. “Lo considero una cadena de negligencias, abandono y deshumanización por parte del sistema de salud”, dijo. No obstante tiene todavía más argumentos para profundizar sobre ese concepto.
Le pidieron la comida y plata para trasladar a la madre
“El miércoles por la mañana me informaron que debía realizarse un Eco Doppler en otra institución, indicándome que tanto el estudio como el traslado debían ser abonados de forma particular, ya que Ioma no lo cubría”, confirmó Sol.
La desesperación comenzaba a crecer porque además de las trabas de Ioma, la insuficiencia del nosocomio y la bronca por lo que le pedían, fue a visitar a su mamá y la encontró muy mal: “No tenía monitoreo, estaba sin vías colocadas, con sangre en sus manos y en su ropa. Según ella misma pudo decirme, pidió asistencia porque la vía le dolía y no fue atendida”.
El pedido a la Justicia y un desenlace fatal
Finalmente, la hija de la paciente denunció la situación y consiguió, mediante dicha presión, que la trasladen a un centro especializado. Volvió a surgir Berisso como destino, pero los médicos cancelaron el viaje por el riesgo que presentaba el cuadro de Silvia.
“El jueves 30 de abril por la mañana finalmente llegó una ambulancia equipada para el traslado. Sin embargo, el equipo médico constató en ese momento que mi mamá estaba intubada, información que el sanatorio no había comunicado previamente. Al dar aviso a la clínica de destino, informaron que la cama ya había sido ocupada, dejando nuevamente a mi mamá sin lugar“, añadió Sol.
Entonces, indignada regresó a la delegación de Ioma. Sol pidió la derivación urgente y una respuesta. A la tarde la trasladaron finalmente a Silvia a La Plata, pero cuando la recibieron le dieron la peor noticia a Sol: su madre no iba a a pasar la noche. Falleció ese mismo jueves.
La tristeza y el dolor se complementaron con la despedida de Silvia. Porque entre trámites y denuncias, Sol se descompensó, no le dieron atención por no tener autorización de Ioma y tuvo que retirarse del nosocomio con la salud endeble. Pidió dinero y se fue a La Plata para el funeral de su madre. Nadie más pudo acompañarle en el último adiós.





